La Innovación

¿Cuál es el primer componente de la Cadena de Valor de un negocio?

¿Bonita pregunta no? Y quizás la más importante para atreverse a opinar sobre sus posibilidades de éxito o fracaso.

Pues hace más de veinte años, cuando Kaplan y Norton publicaron su ahora popular Cuadro de Mando Integral, ya situaron a la Innovación como el primer escalón de la Cadena de Valor de un negocio al que se debía aplicar una atención preferente.

Sin embargo, ha sido coincidiendo con el desarrollo explosivo de la Economía Digital cuando la Innovación ha registrado un cambio cualitativo en su papel dentro de los negocios al ponerse de manifiesto dos aspectos que se habían mantenido en la sombra.

El primero de ellos es la noción de que la Innovación puede ser gestionada estratégicamente en vez de considerarla el resultado del azar y la genialidad personal, como propugnaba Joseph Schumpeter desde mediados del siglo pasado.

Unas circunstancias que, según Schumpeter, daban a las grandes empresas del capitalismo maduro ventajas extraordinarias, que acabarían causando su desaparición por la revuelta política de las masas empobrecidas y sometidas a la tiranía de los capitalistas.

Por el contrario, el enfoque de la Innovación en Valor propugnado por los profesores del INSEAD Cham Kim y Renée Mauborgne la basa en un proceso sistemático que puede ser aplicado por cualquier negocio en cualquier circunstancia y que encaja perfectamente en el ambiente creativo que se ha generalizado en la Economía Digital.

Diez años después de su primera edición el año 2005, “La Estrategia del Océano Azul”, que es el título escogido por los autores para el libro sobre Innovación en Valor, ha sido revisado con la experiencia de su aplicación por muchos negocios de todo tipo y continúa siendo una herramienta fundamental para abrir a todo el mundo la capacidad de innovar con éxito en su sector productivo y en ocasiones transformarlo totalmente.

El segundo aspecto, quizás más impresionante que el arriba descrito, ha sido un descubrimiento fruto de la concienzuda investigación de Clayton Christensen, profesor de la Universidad de Harvard: la existencia de Innovaciones Disruptivas.

A diferencia de las Innovaciones de Mejora, que son las que responden al concepto general de innovación, Las Innovaciones Disruptivas son en principio soluciones peores que las existentes en el mercado; pero adoptadas por negocios sin grandes exigencias de rentabilidad, se desarrollan hasta sustituir completamente a las anteriores eliminando del mercado a los negocios que las comercializaban.

La Digitalización, con su ambiente de creatividad radical en los Modelos de Negocio y de eliminación de barreras a la entrada de nuevos negocios, es la circunstancia más adecuada para la proliferación de las Innovaciones Disruptivas y de hecho el caldo de cultivo de uno de los aspectos mas fascinantes de la Economía Digital.