De lo Grande a lo Pequeño. La Preferencia por la Consistencia

Calvino no llegó a escribir su sexto Informe/Profecía sobre la Consistencia. Murió el 19 de septiembre de 1985 en Roccamare de Castiglione de la Pescata de un ictus cerebral y no se han encontrado mas textos sobre las conferencias que debía impartir en Harvard una semana después.

La RAE define la voz “consistencia” con la breve entrada siguiente:

“consistencia” (de consistente)

1.f. Duración , estabilidad, solidez

2.f. Trabazón, coherencia entre las partículas de una masa o los elementos de un conjunto

Pero los hispanohablantes no utilizamos esta palabra como los angloparlantes, que la tienen muy presente tanto en su primera como como en su segunda acepción. Para estos últimos, la primera acepción es sinónimo de persistencia o cabezonería y yo mismo la escuché un día para describir mi empeño, cuando decidí cambiar el rumbo de mi carrera profesional para dedicarme de lleno a la implantación de las nuevas tecnologías de la Era Digital.

En cuanto a la segunda acepción, los ingenieros y aun los cientificos la utilizan constantemente para describir la solidez de sus construcciones o la indeformabilidad de los materiales con los que trabajan.

Es dificil intuir como pensaba Calvino aplicar esta palabra a la Literatura en los albores del Tercer Milenio. Puede que atendiendo a sus preferencias por la Multiplicidad y la Exactitud, se refería a las dos acepciones simultaneamente; pero es imposible, para un simple aficionado como yo, bucear en los abismos de la Literatura Universal buscando ejemplos de una dicotomía que reflejara la situación a la vuelta del cambio de Milenio.

No lo haré por tanto y en su lugar me limitaré a comentar brevemente sobre uno de los descubrimientos mas sorprendentes que, en relación con el desarrollo del sistema económico capitalista, se han hecho en este filo del cambio de Milenio: las Innovaciones Disruptivas.

La idea de que la Innovación es un elemento fundamental del sistema económico capitalista y el motor de su desarrollo histórico, fue resaltada por Joseph Schumpeter en su “Capitalismo Socialismo y Democracia” de 1942. En este libro alertaba sobre el peligro que esta actividad, calificada de “Destrucción Creadora”, significaba para la propia existencia del sistema.

El riesgo provenía, según Schumpeter, de que la Innovación exigía cada vez mas del talento y capital que sería acparado por las grandes empresas y empleado para alimentar su crecimiento exponencial a costa de las clases trabajadoras, despertando la animadversión de los votantes y las élites pensantes que sustentaban la estabilidad de los regímenes democráticos.

Sin embargo, en 1997 el profesor Clayton Christensen de la Universidad de Harvard, publicó “El Dilema del Innovador”. Un libro rompedor donde explicaba y documentaba la existencia de una clase especial de innovaciones que bautizó como “Innovaciones Disruptivas”, las cuales escapaban al monopolio inexorable que Schumpeter había consignado a las grandes empresas que dominan el Sistema Capitalista.

Las Innovaciones Disruptivas son aquellas que contradicen el principio del máximo beneficio que caracteriza a las “Innovaciones de Mejora” que impulsan las grandes empresas dominantes.Las Innovaciones Disruptivas producen en realidad peores resultados que los modos de producción imperantes en el sistema y por lo tanto no pueden ser adoptadas por ninguna empresa que funcione correctamente.

Sin embargo, las pequeñas empresas que pueden contentarse con resultados mediocres para mantenerse en el sistema, tienen la capacidad de adoptar las Innovaciones Disruptivas, mantenerlas y desarrollarlas hasta conseguir que sus logros se conviertan en la corriente dominante en el sistema, desplazando a las existentes hasta hacerlas desaparecer.

No se trata de la “Destrucción Creadora” de Schumpeter sino al contrario de la “Creación Destructora”de un nuevo Sistema Económico que se produce en el seno del que ya existe a través de la “siembra” de pequeñas semillas que acaban germinando y creciendo, hasta desplazar completamente el anterior.

La dicotomía, el Dilema de la Consistencia, se presenta así entre las dos acepciones del diccionario. Una Consistencia que se refiere a la “Duración, Estabilidad y Solidez”, frente a una Consistencia que implica la “Trabazón,y Coherencia entre las partículas de una masa o los elementos de un conjunto”.

A medio y largo plazo, no son compatibles ambas opciones para el sistema económico actual. Es necesario tomar partido entre una y otra en este comienzo del Tercer Milenio. Y a falta de un análisis fundamentado sobre esta decisión en la Literatura, el panorama que contemplamos en estos albores de la digitalización me hace inclinarme por la segunda opción.

Una opción por la Consistencia entendida como trabazón o coherencia entre las particulas de una masa o los elementos de un conjunto. Partículas o elementos insignificantes en buena parte; pero dotados de una historia y vida propias, con aspiraciones y finalidades particulares e incluso egoistas, trabadas en la masa inmensa de nuestro mundo con otras semejantes en un movimiento insospechado hacia un futuro mejor para todos.